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Ignasi Casamayor, Mexicali

Soy Ignasi, tengo 53 años, vivo en Caldes, Catalunya (España) y soy el padre de Eloi. El año pasado, cuando Eloi contaba con 22 años y tenía la carrera de multimedia terminada, decidió partir para unirse como voluntario durante un año a un proyecto de los Escolapios en Mexicali.

Como padre, vi la partida de Eloi con alegría, pues él iba a hacer realidad un proyecto vital que le hacía mucha ilusión y que le permitía independizarse de casa.  Para mí, ese era “su” proyecto y sencillamente lo acompañé en su recorrido. Pasados unos meses de la partida de Eloi un buen amigo nos dijo a mí y a Bego, su madre: “¿no os gustaría conocer de cerca lo que está haciendo Eloi?” – “Pues claro que sí” contestamos.

A partir de ahí, preparamos todo y nos vinimos a Mexicali por dos semanas en las vacaciones de Semana Santa. Los primeros cuatro días los dedicamos a hacer algo de turismo con Eloi por el Gran Cañón y descansar.

El resto de días los dedicamos a celebrar la Pascua y a participar de las actividades con niños y jóvenes en la colonia donde vive Eloi.

La fiesta de Pascua la celebramos en la Granja Cecilia, con los padres Dani, Pepe, Jaume, misioneros, voluntarios, jóvenes y toda la magnífica comunidad.  No tengo palabras para describir la belleza del testimonio de amor y generosidad que tuvimos ocasión de compartir.  “¡Dios nos ama y quiere que vivamos “resucitados” todos los días de nuestra vida! Precioso el testimonio de tantos jóvenes... Y después la celebración festiva de la “kermés”... ¡redondo!

Terminada la fiesta, nos trasladamos a la casa de Eloi, en la colonia de San Antonio. Una casa muy sencilla, sin lujos, pero con todo lo necesario.  Los días que siguieron participamos activamente de las actividades lúdico-formativas con los niños por la mañana y con jóvenes por la tarde.
Me encantó andar por la colonia con Eloi e ir saludando a todas las personas: “Le presento a mi papá”, decía Eloi y rápidamente éramos obsequiados con un abrazo y un beso y “ésta es su humilde casa”, nos decían. ¡Una bendición del cielo!
Los niños nos aceptaron muy bien en el grupo, agradeciendo sin medida el tiempo dedicado.

Hicimos manualidades, pulseras, juegos, cantos y el cuento del frijolito...
Participamos también, por la tarde, en las actividades del grupo de jóvenes, con juegos, encuestas, pláticas...

Fue para mí un regalo tener la oportunidad de participar “desde dentro” de la vida de la escuelita en la colonia.  Ha sido una lección que me ha impactado profunda y positivamente.  Me ha permitido conocer mucho más a mi hijo Eloi y quererlo más, si cabe. He aprendido muchas coses de él en estos días.

Le doy gracias a Dios por el trabajo tan bonito que están realizando los escolapios en la colonia y en Mexicali.

Gracias por todo lo que me han enseñado, todo lo que he aprendido ahí. Y muchas gracias por aceptarnos y darnos su calorosa bienvenida; por sus abrazos, por sus sonrisas, por su ilusión.

Gracias por todo.

 

Ignasi Casamayor
Caldes de Montbui 26 abril 2015

© Padres Escolapios / Piarist Fathers: Viceprovincia de las Californias.