ECOS

 

Bego Esteve, Mexicali

Más allá de reencontrar y convivir unos días con mi hijo Eloi, voluntario en Mexicali, más allá de conocer una ciudad, a mis ojos destartalada, más allá de vivir por unos días en una sencilla casa, en un barrio marginal, junto a “la línea”- eufemismo para designar un muro que separa dos mundos- más allá de todo esto, lo que resuena en mi al regresar de conocer los proyectos que los escolapios tienen en Mexicali, es unas ganas enormes de vivir de otra manera y de repetir la experiencia.

Los 4 días que pude participar de las actividades con los niños y jóvenes de la colonia los viví intensamente y con el sentimiento de que aquí (en Europa) me estaba perdiendo algo.

En la colonia San Antonio la escuela Calasanz es una mancha de orden en medio del desorden.  Es costoso mantener este orden – un vigilante 24h- pero es una apuesta que permite un brote de esperanza.  Además del kínder, hay 3 turnos de Escuela de Tareas, Cachiverano y un sinfín de actividades para estimular la formación –curricular y lúdica- de niños y jóvenes y la creación de una red entre vecinos.

Como me comentó una madre: “La entrada de los escolapios en la colonia supuso un inicio de transformación del barrio”… Espero y deseo que puedan seguir allí hasta que – algún día- deje de ser necesario.

Bego Esteve

 

© Padres Escolapios / Piarist Fathers: Viceprovincia de las Californias.