3 AÑOS DE TÍA DE VERANO FELIZ
“La sorpresa es todo lo que recibes”

 

 

Regreso a casa, abro una página en blanco en mi computadora y me pongo a escribir y a reflexionar sobre lo vivido en estos tres intensos Veranos Felices en Tijuana.

Como voluntaria, pienso que más que hacer algo para los otros, son los otros los que hacen algo por mí. Estos otros son personas, que año tras año hacen posible un gran proyecto, un proyecto de vida, de salud, de educación, de diversión, abierto para niños, para jóvenes y para adultos; para todos.

 

Un proyecto con el objetivo de dar amor y con un final sorpresa en el que te das cuenta de que tú has dado pero también has recibido, lo cual en un principio no entraba en tus planes. Pero esa es la razón que hizo y hace que vuelva un año tras otro.

         

En el Verano Feliz Yucatán 2011, niños y tíos en el juego de integración y confianza "buscando a mi pareja".

 

Aquí una muestra de que los mejores regalos no se compran con dinero…

Después de unas horas de vuelo dirección Tijuana, el grupo de catalanes (1) llegamos al aeropuerto donde los escolapios Fernando y Benjamín nos esperaban con los brazos abiertos. Las primeras noches nos hospedamos en la casa escolapia. Poco a poco nos fuimos cada uno con sus respectivas familias. Para los que repetimos, como en mi caso, sentía unas ganas intensas de reencontrarme en la que ya siento “mi casa” con la que ya puedo llamar “mi familia”. Mi familia Juárez Pérez me ha hecho sentir así en los años anteriores.

Los primeros días son un poco de acomodación y de adaptación. Qué mejor manera que pasearse por las calles de la colonia y reencontrarse con todos los chamacos y adolescentes que ya esperan a los tíos catalanes con impaciencia. Muchachos que hace tres días eran niños y que ahorita ya son tíos, algunos ya se casaron, otros tuvieron hijos, otros ya no están... Cambian tantas cosas en un año... y poco a poco te pones al día.

Me cuesta transmitir las emociones, que siento cuando veo las caritas sonrientes y los ojos vidriosos de felicidad, cuando, emocionados, dicen: “¡ya llegaste, tía! ¿Cuándo empieza el verano?”

 

Para mí, el verano empieza cuando aterrizo en Tijuana, desde el minuto 0 me sumerjo en mi segundo hogar. Para ellos, el verano empieza cuando llegas tú, la tía catalana. Verte por su cuadra, saber que ya llegaste es sinónimo de que la diversión está a punto de empezar.

         

Juegos con agua en el Verano Feliz 2009 en Fátima.

 

El calendario nos dice que el verano empieza en el mes de junio y acaba en septiembre, pero para los niños dura las 3 semanas de Verano Feliz. Y esto nos dice mucho al respeto. ¿Qué tendrán de especial los Veranos Felices? ¿Por qué más de ciento cincuenta niños, niñas y jóvenes esperan con tanta alegría el verano? Estas preguntas me las hacía hace tres años, cuando aún no conocía Tijuana personalmente.

Mi primer año, en el verano del 2009, iba con total desconocimiento y respeto. Todo lo que sabía era por dos o tres juntas que tuvimos en Barcelona, por algunas fotos de voluntarios anteriores y algunas recomendaciones que nos dieron para abrir el corazón y disfrutar al máximo. Y así fue. Cada día era especial. Por las mañanas en Fátima y por las tardes en Cristo Rey. Empecé por entender muchas palabras y expresiones de ellos y aprendí a evitar otras, a organizar rallies, a hacer un poco el ridículo o mejor dicho a no tener sentido de él, a colaborar con la organización de los salones, y a tener paciencia y seguir el ritmo de trabajo.

 

Vista zenital de los adolescentes del Sensiverano 2009 en la cancha de la capilla de Cristo Rey.

          Aunque resultaba evidente, entendí que era yo la que tenía que adaptarme a ellos. Poco a poco descubrí lo que eran los Veranos Felices y lo que significaban para la colonia.

 

El segundo año, en el verano 2010, fue bien distinto. Llegué con la ilusión del reencuentro. Iba a reencontrarme con mi familia, con las familias de otros voluntarios, familiares de los niños y niñas, de vecinos y mucha gente que tenía muchas ganas de volver a ver. Extrañaba a personas con las que había compartido mucho y de las que había aprendido mucho el año anterior. Conocía las calles de la colonia. Y lo más importante es que desde el primer instante me pude involucrar al máximo en el Verano.

 

Por las mañanas estaba en Cañón México y por las tardes en Cristo Rey. Aun así, me llevé muchas sorpresas en el cañón, ya que fue algo diferente de Fátima y me supuso un reto de superación personal, aprendiendo de cada niño y niña con los que compartí esas mañanas de verano.

         

El equipo de tíos del Verano Feliz 2010 en el Cañón México: Sócrates, Karen, Ericka (coordinadora), Antonio, Helena y Cristina (catalanas), y Erick.

 

Este año ya fue el tercero, también fue distinto. Podría bautizarlo como “regreso a casa” y no me quedaría corta. Cuando pisé Tijuana, pensé “vuelvo a estar aquí, qué rápido que ha pasado el año”. Cuando pisé mi casa y saludé a la familia, recordé todas las aventuras que había vivido con ellos y me daba gusto pensar que volvía a estar entre ellos para vivir todavía muchas más. Luego fui a visitar a familias conocidas, a los vecinos, a papás y mamás de algunos chamacos.

Cuando poco a poco me encontraba a los chamacos, pensé que este verano aprovecharía hasta el último segundo pasando buenos y divertidos momentos. Y así ha sido. Por las mañanas en Cañón Yucatán he podido compartir buenos momentos de diversión y risas, de apoyo a niños que ocupan atención, cariño, trabajar en equipo con los tíos, todo por sacar cuantas más sonrisas mejor. ¡Y estoy convencida de que lo hemos logrado! Así como también lo hemos conseguido en el sensiverano, por las tardes.

 

Grupo de Tíos y adolescentes del Sensiverano Fátima 2011.

          Una novedad que ha resultado todo un éxito en Fátima. La cancha de Cristo Rey era genial, tenía y tiene mucho encanto, pero la nueva situación ha permitido que adolescentes de toda la colonia hayan podido disfrutar del Verano y esto es lo más importante.

 

Con esto no he querido comparar ningún verano, puesto que todos han sido bien distintos a mis expectativas iniciales. Pero sí, cada año he sentido cosas bien diferentes e interesantes.

Todo empieza y todo termina, dejo Tijuana, regreso a Barcelona. Llego a mi casa, con mi familia y amigos, regreso a la escuela en la cual comparto grandes momentos con más niños y niñas. Pero siempre reviviendo momentos y experiencias de ambos mundos que me hacen crecer como persona y que puedo compartir.

 

Explicar mi experiencia no es fácil y menos sobre papel. La única manera de entender esta aventura es formar parte de ella. Y la neta me siento afortunada de haberla vivido.

 


         

Adolescentes y tíos del Sensiverano Cristo Rey 2010, en juego de trabajo en equipo. Al centro de la imagen, de espaldas, Helena.

 

Para mí, llegar a Tijuana es muchísimo más que eso, es llegar a ver a mis amigos, a mi familia, y a recordar que, al otro lado del charco, tengo parte de mi vida.

Y para terminar, solo me queda agradecer a todos los que hacen todo esto posible, a los que dan su tiempo, su casa, su disposición y su apoyo a personas que, de no ser por ustedes, serían y seríamos simples voluntarios.

 

 

Helena Estapé Fossas
Voluntaria Catalana, Tía de Veranos Felices 2009-10-11
Julio de 2011

 

 

(1) Año a año, gracias al apoyo de Fundació Educació Solidària, llegan grupos de jóvenes voluntarios catalanes para participar como Tíos de Cali-veranos en Mexicali y en Tijuana.

© Padres Escolapios / Piarist Fathers: Viceprovincia de las Californias.