MISIONES EN MEXICALI 2012
“Río Hardy, una comunidad especial”

 

 

Mi nombre es Juan Antonio Gaytán Lara. Soy un joven escolapio laico de Tijuana y ésta es mi experiencia en Misiones en este año 2012.

No fue mucho lo que yo esperaba; pensé que sería un poco como las otras, en las que ya había participado anteriormente. Pero fue muy diferente, algo muy especial, desde la convivencia con mis compañeros, el trato de los niños, la gente, etc.

Ya había vivido cuatro misiones, y en las cuatro, la experiencia fue muy similar. Pero esta comunidad de Río Hardy tiene algo especial, algo que la caracteriza, algo que hizo que mi experiencia misionera fuera distinta de las anteriores. Aparte de la característica de esta Colonia, la Misión de este año fue para mí una misión diferente pues se vive de muy diversa manera después de que se ha comenzado un acompañamiento vocacional. Se siente diferente. Lo que en otras ocasiones hacía, esta vez lo miraba de modo distinto, un poco más profundo. He escuchado de manera diferente los temas que se presentaron; el mensaje que se transmitió ya no fue igual, sino que sentí que me llegaba más al corazón.

 

Equipo de misioneros, durante el visiteo por la colonia,
con una familia de la comunidad de Río Hardy, en Mexicali, BC.

 

Una experiencia, que me gustó, fue el ver que un niño con bastante desatención en sus casas sonreía un momento. Experimentar eso, para mí hacía que este trabajo fuera más especial. Los niños estuvieron con nosotros desde el primer día que llegamos. Sin ellos saber aún a lo que habíamos ido, cuando uno de los compañeros miró a un niño que estaba ahí y lo saludó, el niño rápidamente, sin pensar entró al patio y desde ese momento llegaron aproximadamente como seis niños.

Fernando García (junior escolapio y coordinador del equipo de misioneros de Río Hardy) me pidió si podía jugar un momento con ellos. Aún no era lunes y no habíamos dado aún por iniciada oficialmente la misión, pero ya habíamos comenzado extraoficialmente. Fue algo genial que los niños respondieran a los juegos sin conocernos; pues poco a poco, se fueron agregando al juego más pequeños y más misioneros.

Poco después todos compartimos con los niños ese momento bonito de verlos reír y experimentar su abrazo. La semana comenzó de maravilla con los niños que ya conocíamos y, otros niños que llegaron después. Excelente el compartir con todos ellos. Fue magnífico estar con tantos niños que solo buscaban un rato de diversión, pues después de que terminaban con nosotros, salían presurosos con los hermanos de una iglesia cristiana que estaba a unos cuantos metros de nosotros. Pero como decía Fernando, lo importante aquí es que son niños y se quieren divertir, y sí, comprobé que lo más importante para los niños es la diversión y no hacen distinción de religión.

También fue disfrutable compartir con los hermanos cristianos una cascarita de fútbol. El líder de ellos comentó que lo que importaba es que los dos grupos de misioneros teníamos un poco el mismo objetivo:  demostrar que Dios bendice siempre sin importar de que iglesia seamos, y tiene mucha razón, Dios siempre nos bendice.

Lo que me hizo sentir que fue diferente, fue que en ningún momento hubo alguien aburrido, sino que estábamos haciendo bromas para animarnos. En todo momento había risas, los mismos compañeros te hacían que no se marcara tanto el que extrañases a alguien, ellos te ayudaban, se convirtieron en unos hermanos. Eso fue lo que todos me hicieron sentir. Además, que hayamos reclutado a dos jóvenes para que el próximo año sean misioneras, es muy importante porque eso quiere decir que el objetivo se cumplió y el mensaje fue transmitido de muy buena manera.

Esta comunidad de Río Hardy, tiene algo que la caracteriza y eso son los ocho pilares. Una capilla que va en construcción, pero que espiritualmente la veo muy bien construida. Una comunidad que no se desanimaba por que los cristianos tienen de todo en su iglesia y ellos únicamente “ocho pilares y lodo”,  materialmente hablando, por que espiritualmente tenemos mucho más que ellos.

Una de las cosas que me marcó fue cuando uno de los misioneros, nos comentó que el trabajo que hicimos fue excepcional, porque uno de los niños le dijo: “aunque los cristianos nos dan cosas y tienen columpios, y nos dan comida, nos gusta más estar aquí, porque aquí nos abrazan y platican con nosotros; y ellos no”. Creo que con estos testimonios demostramos que el trabajo realizado fue magnifico.

Sin olvidar las frases que utilizábamos mucho para bromear, frases que utiliza mucho Daniel el escolapio: ¡sueña!!!!  ¡Si, si, la gente dice cosas!!!! Todos tienen diez, ¡mil hijos! tu Danielito tienes nueve!!!! Estas frases hicieron más amena la semana pues eran frases utilizadas chuscamente. Al igual que las frases del padre Chinchachoma: “Entonces Dios me dio una idea”, “el zapato volador, las mentadas de madre con amor”...

Resumiendo, una magnifica semana llevando el mensaje de dios a esta comunidad, y a nosotros mismos afirmándolo cada vez más. Una experiencia que sinceramente, no cambiaría por nada en el mundo, con una gente extraordinaria y unos niños encantadores. En los pequeños sembramos cariño y creo que en ellos, están los futuros  misioneros.

Por otro lado, me gocé con unos compañeros misioneros, que decidieron dejar de ser ordinarios, para convertirse en unas personas extraordinarias. ¡Rio Hardy seguirá siendo bendecido por Dios como lo siempre lo hace!

Muchas gracias a los Escolapios por permitir que jóvenes como yo, vivamos esta experiencia que marca mucho las vidas de los que la vivimos, y también gracias a Fernando por una vez más confiar en mí y enviarme a compartir un poco de lo que soy.


¡VIVA RÍO HARDY!!!

 

 

Juan Antonio Gaytán Lara
Misionero de Tijuana en Río Hardy, Mexicali, BC
Abril/2012

 

 

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