MISIONES en Ensenada 2014:
UN VIAJE lleno de APRENDIZAJE


Este año di el primer paso a una nueva experiencia en mi vida. Por fin acepté ir de misiones a Ensenada (Mediterráneo) donde realmente llegué casi en ceros, llevamos temas preparados para los días que estaríamos compartiendo con la comunidad. Cuando llegamos a nuestro destino acomodamos nuestras cosas donde nos quedaríamos durante la semana, al día siguiente asistimos a misa para presentarnos e informarles que estaríamos ahí compartiendo temas que les servirían de crecimiento espiritual.

No imaginé que misiones fuera algo así como que lo que viví. Fue interesante porque pasamos casi por todos los estados de ánimo en una sola semana, al principio llegamos relajados por que el trabajo que realizaríamos apenas comenzaba, las personas fueron muy amables y gracias a Dios no nos faltó que comer.

 

Abril 2014. Misiones de Semana Santa. Capilla de
Sta. Ma. Madre de Dios en Ensenada. Wendy Gómez
(arriba a la derecha) junto al equipo de misioneros,
en unas de sus reuniones para evaluar el día.

 

Con los niños nos fue muy bien ya que todos los días se iban muy contentos y algunos se quedaban a jugar un poco más, los temas preparados para ellos fueron apropiados, sin que ellos lo notaran aprendían algo y se lo llevaban para compartir con sus papás, primos y amigos. Cada día llegaban niños diferentes con ganas de pasar un buen rato, esas dos horas que compartíamos con ellos les eran eternas.

Cuando estuvimos con los jóvenes tratamos de hacer las dinámicas divertidas, sí nos funcionó, asistieron aproximadamente 17  muchachos con los que de igual manera compartimos un tema de crecimiento espiritual y también pasamos momentos divertidos con los diferentes juegos y dinámicas.

Los adultos nos resultaron más complicados porque la mayoría eran de edad avanzada, por decirlo así, tenían una manera muy diferente de pensar a la de nosotros, más tradicionalistas y no se daban la oportunidad de hacer lo mismo de manera distinta.

Con respecto a las celebraciones me sentí muy frustrada, descoordinada, presionada, nerviosa, fuera de lugar porque no teníamos ni una referencia de cómo se preparaba una celebración, aunque ya había asistido antes a ese tipo de misas pero no es lo mismo estar como espectador que coordinando. La primera que nos tocó hacer para mí fue la peor misa preparada porque estábamos atareados de no saber cuándo y qué teníamos que hacer algo. Al finalizar el Padre nos reunió para platicar respecto a esa misa, cada uno le expuso nuestro pensar de la celebración y lo que se pretendía hacer en las próximas, nos escuchó y también nos dio pequeños consejos sobre el tema.

Preparar TODO lo que conlleva la “Semana Santa” es de suma responsabilidad para el equipo de trabajo a cargo, siento que es importante tener un líder conocedor de lo que se debe de hacer en cada una de estas faces, ya que la mayoría, por no decir todos éramos principiantes misionando.

Tenemos que adquirir una buena preparación para que los pequeños o grandes errores que nos pasaron ya no nos vuelvan a pasar, como nos lo decía el Padre Benjamín: “Un error te ayuda a crecer y aprender para que no pase de nuevo.”

Fue algo difícil este viaje misionero pero muy agradable en el fondo, ¿aprendimos algo? Claro que sí, aprendimos tanto de las personas que nos acompañaron en esta jornada como también aprendimos a hacer las cosas en equipo y sobre todo a preparar una celebración (viacrucis, lavatorio de pies, fuego nuevo, etc.).

Hablo por todos al decir que quedamos muy agradecidos con la comunidad y el Padre Benjamín por todas las atenciones que amablemente nos brindaron, desde los alimentos hasta esa sonrisa que nos brindaron el último domingo con ellos.

 

 

Wendy Gómez Estrada,
Misionera de Tijuana en la capilla de Sta.
Ma. Madre de Dios en Ensenada,
Abril/2014

© Padres Escolapios / Piarist Fathers: Viceprovincia de las Californias.