MISIONES EN MEXICALI 2011
“Con una fe de ladrillo”

 

 

Como católico me es difícil concebir el hecho de que la Iglesia guste de construir templos prominentes, repletos de lujo y recato. Me parece un poco complicado concebir la idea de encontrar a Dios en un lugar así; pensamiento erróneo pues él es omnipresente y, sin embargo, la sensación de incomodidad al no hilar dicha realidad con la humildad que mostró Jesús se encuentra presente.

Igual de erróneo es el hecho de pensar que existen lugares en donde se encuentra a Dios más fácilmente, sin embargo lo veo más factible, por ejemplo de forma personal encuentro más a Dios en la sonrisa de un anciano que en un templo de piedra, en la mirada de un niño que en una imagen de bronce, en un suelo de tierra cuarteado por el calor que en un piso de mármol recién pulido. Es precisamente en este suelo cuarteado donde encontré mucho de lo que había buscado desde hace tiempo. El suelo de La Ladrillera, Mexicali, B.C.

 

Mario Maya (primero a la izquierda) junto a sus compañeros misioneros
venidos desde Ensenada a la colonia La Ladrillera, en Mexicali.

 

Misiones es siempre una experiencia increíble. Cada lugar deja aprendizajes diferentes, pero este en especial nos brindó una lección de vida a mis compañeros y a mí. Tanto Alex, José Luis, Cristina, Andrea, Nicole como yo, coincidimos en algo: “Lo más sencillo de la vida es a la vez lo más extraordinario”.

Nunca pensé encontrar en este lugar una capilla que me impresionara tanto: los cimientos que posee son los más firmes que existen, las paredes las más fuertes que he visto, el techo el mas inmenso que te puedas imaginar; no existe templo más indeleble que aquel que se encuentran sostenido sólo por la fe. En este lugar la religión y la naturaleza se unen sin condiciones, es por ello que Dios se siente más cerca, al menos para mí.

Es duro al principio entrar en contacto con una realidad social tan cruda cuando la mayor parte de nuestra vida hemos estado inmersos en una burbuja de comodidad, pero es más impresionante encontrar sonrisas dentro de dichas realidades, hecho que reafirma que las cosas más sencillas son las más extraordinarias e irónicamente las más valiosas.

 

Los jóvenes misioneros durante el visiteo a los vecinos de La Ladrillera.

 

Así pues, entregar un poco de tu tiempo y esfuerzo cobra un sentido importante, más aun cuando la paga se resume a miles de sonrisas y alegría. Vivir una Semana Santa y participar en las celebraciones de esta manera nos dotan de otro sentido para vivir nuestra religión y, en lo personal, reafirman la idea de que Dios prefiere lo sencillo a lo portentoso para hacerse presente, quizás también por el hecho de que en la soledad, la quietud y el silencio, lejos de las distracciones habituales, lo descubres, lo escuchas con más claridad y lo sigues con más facilidad, sin tantos miedos.

Gracias a los Escolapios pues he aprendido que a este mundo le faltan dos cosas: “Piedad y letras”.
¿Cuál de las dos estás dispuesto a aprender?
¿Cuál de las dos puedes ofrecer?

 

 

Mario Ulises Maya Martínez
Del Equipo de Misioneros de Ensenada
en la colonia La Ladrillera de Mexicali
abril/2011

 

 

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